Caminos

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El sol del día en lo más alto del cielo alumbra cada espacio del camino. Luis observa con dificultad el horizonte en busca de un refugio. Una gota de sudor recorre su rostro para luego ser limpiada lentamente con la manga de su camisa. El aire caliente que arropa el ambiente lo sofoca y la desesperación lo invade, mira a su alrededor mientras camina pero sus ojos no logran vislumbrar algo más que la nada. Su caminar parece no acabar y sus pies descalzos cubiertos de arena brillante ya no logran sentir lo caliente del suelo ni las heridas que este le producen; el dolor que ha sufrido hasta ahora ha sido tan intenso que su alma es incapaz de volver a ser tocada por ese desgarrador sentimiento así que solo arrastra sus pies con pesadez mientras continua con una travesía que parece no tener fin ni esperanza.