GRANJA

GRANJA #Escribeporelcambio

GRANJA

La pantalla mostró un gallo cantando sobre la azotea de un granero con el sol coronando el cielo: era el despertador. El hombre se levantó y un par de alertas activaron su celular, se trataba de su huerto virtual, las plantas exigían su ración de agua y, si el usuario se dignaba, también un poco de fertilizante. Justo la aplicación presentó una lombricomposta con el 40 por ciento de descuento. No esperó y la adquirió.

                Mientras desayunaba encendió la pantalla y consultó el canal meteorológico, le encantaba ver las formas virtuales de los huracanes y las tormentas solares apostados por la geografía del mapa, poseía un equipo de sonido de última generación que potenciaba la sonoridad del viento y todas las diversificaciones de la naturaleza.

                Bebió café en capsulas, un doble expreso para tener energía todo el día, comió dos rebanadas de pan sin gluten y un tazón de frutas orgánicas con yogur deslactosado con la imagen de una lozana vaca posando en un campo verde. Le fascinaba observar tal imagen e imaginar los mugidos del animal armonizados por los envolventes sonidos del canal meteorológico.

                Llegó la hora de ir al trabajo, solicitó un taxi ejecutivo que abordó en el estacionamiento del edificio y ganó la calle. El usuario se colocó su máscara antigás de realidad virtual. Una cadena montañosa se extendía incesante delante de él, flora y fauna inmarcesibles mientras transitaba las avenidas grises, caóticas, sucias y contaminadas, condenadas a la muerte, a la miseria, por el hombre.