Alicia

Alicia

Alicia

Amar cada segundo que raspa el minutero,

deshacerme del saco que cargo, repleto de peros.

Amar las coletas mal hechas por las prisas,

con la manzana en la boca,

me abrocho los botones de la camisa.


Y sí.

Vivo con prisas,

vivo con risas,

pero amo esos silencios, donde sin premisas ni malicia,

me transformo en Alicia.


Sin su conejo blanco,

huyendo de sombrereros locos,

busco a mi risueño gato pardo.


No le temo a las flores que hablan,

ni a que me corten la cabeza…

Suelo pasear por la cuerda floja,

sin que me tiemble la certeza,

aunque me sople el miedo,

de la que no cae en la maleza.


Suelo rasgarme el vestido azul trepando por las ramas,

llevarme una noche entera buscando estrellas fugaces,

sin coger el móvil si me llaman.

        Con frecuencia me pierdo sola,

        en laberintos insurrectos.


Solo quiero mis manos,

para acariciar las amapolas.

Para surfear mis olas.

Mientras veo pasar al conejo blanco,

una voz me susurra mentiras,

dentro de una caracola.


Corre lo que quieras,

o escóndete en tu madriguera,

me quedo con el gusano fumando shisha,

envuelta en un picardías hecho de seda.