Amores de trapecio

Amores de trapecio #SweekStars2018micro

Amores de trapecio

Larissa no es una de ellos, jamás lo ha sido. Lo sabe desde que se sumó a la gira como reemplazo, tres años atrás. Verdad que entrena a conciencia, que se calza la malla con brillos, se maquilla y sonríe a los espectadores. Eso no la convierte en una mujer de circo; Larissa lo toma como un trabajo. Hace acrobacia aérea como podría vender medialunas en una cafetería. Ni siquiera el hecho que haya aceptado hacer el paso mortal, sin la protección de la redes, lo ha convencido. Lo sabe, es él quien la sostiene y quien, a su vez, confía en sus brazos cuando suelta el trapecio. Al resto los ha tomado de sorpresa su aviso: esa última noche de gira se despide, se toma un descanso de un año.  Valentín sabe que se le escapa de las manos para siempre, lo condena a ser el único que dormirá solo en su carromato. Los años jóvenes se le van con ella. La oye canturrear, como antes de cada show, mientras los payasos hacen su rutina sobre la arena. Se coloca la calza blanca, talco en sus manos.  Se reúnen ante el ingreso a la pista; reciben los aplausos, la última bienvenida para Larissa. Trepan las escaleras, dan unos brincos fáciles. Redoble de tambores, el paso de la muerte es anunciado, silencio en la carpa. Valentín le dedica una mirada triste a esa mujer seria, que esa noche se le escapará de las manos para siempre.