Nada.

Cabeza decapitada

Nada.

Solo era un tronco,
con pequeñas señales de vida.
Me arrancaron las extremidades,
decapitado me encontraba.
El corazón latía, sí, pero ya sin ganas.



Una escena que causaba vómitos,
con un cielo en tonalidad gris,
un charco de sangre en blanco y negro,
al menos ya no tenía esa horrorosa tos.



Una cabeza por la autopista rodaba
sin ojos, me los había arrancado,
no soportaba leer tanta tristeza,
no soportaba no poder comprenderme o contenerme.



A lo lejos alguien corría hacia mí,
sus pisadas son fuertes,
retumban el mundo,
para mí quiero decir
Se colocó delante de mi tronco,
metió su mano en mi pecho,
sacó mi corazón y lo tiró, sin asco.
Todo esto a vista
de mi cabeza decapitada.