Arrebatadora

Todas las formas de amar #SoyTalento Finalista

Arrebatadora

Felipe

Escucho el sonido del motor, pero sólo levanto la cabeza de mis papeles cuando se apaga justo delante de mí, observo la pequeña moto parada en el estacionamiento del restaurante, aunque pálido, el azul del modelo Primavera se destaca cerca de los tonos de la calle en el final de invierno en Oporto.

Mi atención se desvía por entero cuando la chica surge, los cabellos oscuros y ondulados que caen en la cintura, ella sacude la cabeza y el pelo brilla contra el sol de Portugal, el viento hace que se deslice por su rostro.

Descubro que quien conduce la moto es otra chica, ella se revela con un rebelde pelo anaranjado, puedo ver su boca roja, que contrasta con la piel blanca.

La morena llega cerca de ella, que sostiene su rostro, le arranca un beso, suspira palabras al aire, después la libera y agarra el casco de sus manos, casi caí de la silla.

Sólo vuelvo a la realidad cuando veo a la chica caminando en mi dirección, recuerdo quién es, o debería ser, y me molesta, necesito disimular la excitación.

Esa escena me deja totalmente aéreo, la mujer que veo a través de la puerta de cristal del Shepherd's debe ser Isabel, la hija del medio de un amigo de infancia de mi padre. Marcamos una entrevista de trabajo de la que yo no recordaba más, mucho menos que sería ahora por la mañana. Por suerte estoy aquí revisando ... No sé más lo que estoy haciendo.

Trato de buscar en la memoria lo que me dijeron sobre ella, necesito tratar de mantener un diálogo racional, sólo que no tengo nada más en la cabeza más allá de esa imagen.

Ya sé sobre la relación de las dos, lógico, me dijeron que Isabel es muy talentosa y ama trabajar, pero tiene fama de ser un poco rebelde. Ella había estudiado algo que la familia no quería, después, terminó un compromiso de algunos años, solo para quedarse con esa chica que la trae hasta aquí.

No me importó, desde que realmente tuviera disposición para el trabajo y fuera buena en la cocina, nada más sobre ella me interesaba, pero conozco a mi padre, en su entendimiento, quise advertir que había la posibilidad de que ella fuera una insurgente en el trabajo.

Imaginé una excéntrica, confesó, alguien a quien le gusta llamar la atención o que lo necesite, además, ella eligió la misma profesión que yo, entonces ya tenía unos puntos conmigo.

La chica rebelde surgió en mi vida como consecuencia de mi propia rebeldía. Hace poco menos de un año salí de Brasil y he venido a aventurarme en Portugal, hace tiempo que mi padre pide que visite a su viejo conocido, pero no tuve motivos para atenderlo, si yo supiera de la belleza de la hija habría ido, seguramente.

Llegué aquí acompañado de dos amigos, cada uno en su especialidad, teníamos en mente realizar el sueño del negocio propio, también vivir con más libertad, distantes de gente que piensa que quien tiene una profesión o una relación por amor es rebelde, todavía estas personas existen en todo el lugar. Como un empresario inexperto en la vida, lejos de las manos amigas y conocidas, no esperaba tanto trabajo. Viajé mucho haciendo cursos y trabajando en el negocio de otras personas, sólo que fui un tanto confiado al extremo al abrir mi primer restaurante estando casi solo en otro país.

Shepherd's ha tomado todo mi tiempo, no puedo cocinar y administrar el negocio como planeé. Sabiendo de mi desesperación y de la necesidad de la hija del amigo, mi padre indicó a Isabel, dijo que la chica regresó de un curso en el extranjero recientemente y que necesita un empleo.

Bueno, ahí está, mucho mejor de que lo me imaginaba, al menos en apariencia. ¿Qué estoy pensando? necesito que sea buena en el trabajo, el resto no es problema mío.

Dejo la mesa del restaurante con mis cosas desordenadas, no tengo más ni idea de lo que estaba tratando de hacer con esos papeles sobre una de las mesas del salón frontal, a pesar de tener sólo ocho mesas de dos plazas, es el preferido de los clientes debido al bar. Tenemos también un espacio más grande al lado, pero muchas veces tengo que mantenerlo cerrado por no tener capacidad para recibir a todo el mundo con calidad, espero que Isabel me ayude a corregir esto.

Me levanto cuando entra por la puerta de vidrio, sólo lo confirmo cuando siento su perfume, ella ya me arrebató los pensamientos.

El toque de sus dedos es electrizante, pero de una manera ligera y deliciosa, percibo su mirada intensa y desvío la mía, aparto la mano rápidamente, aunque yo quiera sentir su piel por más tiempo y con más intimidad de lo que debería tan pocos segundos después de conocerla.

Mis palabras suman delante de Isabel, lo constato en los primeros minutos y para no parecer loco, intento remendar fingiendo desinterés, si, fingir desinterés es mejor que dejar ella saber que estoy desconcertado, pero me doy cuenta de que acabo por sonar arrogante con mi falta de expresión.

Las pestañas de ella modelan su mirada profunda, la boca reluce por el brillo aromático de cereza, puedo sentirlo, tengo ganas de saber si el gusto corresponde al aroma.

- Eres la famosa Bel. Yo soy Felipe. - El sonido sale de una manera extraña.

Ella no desvía los ojos de mí, no se ve constreñida por la tontería que dije, no debería haber dejado que supiera que ya oí hablar mucho de ella.

Creo que es sorprendente el interés que las personas tienen en las historias de los demás. Mi familia conoce a la niña Isabel, la segunda hija del amigo de mi padre, el que es arquitecto, no conocen personalmente a la mujer que se ha convertido, no saben cómo vive cada día, pero aun así hablan de ella, debaten la vida que piensan que lleva. Aunque sea por lo que concluyen a través de las redes sociales de alguien colateral a ella.

- Famosa no sé si soy, por ahora. ¿Quién sabe ahora tengo mi oportunidad aquí en el Shepherd's? - Tiene una mezcla seductora de acento, Brasil y Portugal.

Cada diente exageradamente alineado brilla, manteniendo mi atención, su cuerpo entero sonríe para mí. Sonrisas me cautivan. Ella me cautiva.

Los jeans pegados en los muslos magros llaman por mis ojos. Intento controlarlos y no puedo. Vuelvo a sentarme donde estaba, sólo para evitar mirar a su cuerpo.

Hurgo en los papeles de la mesa como si en ellos hubiese algo relevante para la entrevista, acabo más perdido de lo que estaba, necesito algo que me pueda esconder, si necesario, dejo una hoja en las manos y junto al resto poniendo todo para el lado.

Ella es más pequeña y mucho más delgada que yo, me imagino que no debe tener más de cincuenta kilos, tal vez la mayoría de los hombres que conozco dirían que parece más una niña que una mujer, pero siento que es mayor que yo, que tiene algún tipo de poder que hace que yo necesite protección.

- Habla un poco sobre ti, sobre lo que esperas al trabajar aquí - yo pido y tengo ganas de tragar lo que dije al darme cuenta de cuán cliché es.

- Aún con dudas sobre el camino correcto a recorrer, me gradué en Ciencias de la nutrición por la Universidad de Oporto. Después acepté mi pasión por cocinar y partí hacia Italia donde concluí el máster en cocina italiana, allí pasé por una etapa en restaurantes de varias especialidades - ella explica.

Sólo escucho, no soy capaz de entender nada de lo que dice, fijo los ojos en la hoja que tengo en las manos, todo esto para evitar su boca, siento mi inferioridad en su presencia. ¿Cómo puede ser tan encantadora? ¿Cómo puedo protegerme de su hechizo?

Me parece que puede ser una mala idea contratarla, no quiero darme falsas esperanzas, sé que le gustan las mujeres, de una en específico y aunque no le gustaba yo no podría dormir con una funcionaria.

Estoy perdiendo el rumbo de mis pensamientos, ella es una abductora, la forma que sonríe con confianza dice que sabe lo que hace, que me tiene en las manos al aprisionar mi mente en el vacío de su presencia. Noto el silencio. No sé qué decir. No sé dónde estoy.

- Creo que usted es capaz de ayudarme a cuidar de Shepherd's. Comienza esta noche - digo sin pensar. Sólo para romper la falta de asunto.

Tengo ganas de golpearme por lo que acabo de hacer, atropellé todas las etapas, no expliqué lo que necesitaba o esperaba de ella y ya me disparé. ¿Cómo ella hace eso conmigo?

Todo lo que mi cabeza ve ahora es Isabel de uniforme blanco cocinando para mí, desnuda debajo del delantal, la mirada confiada que me llama mientras ella lame un dedo mojado en el chocolate, el pelo que termina en la cadera y espera ser enrollado en mis manos.

Me doy cuenta de que salí de nuevo de la conversación. Ella debe estar pensando que soy un idiota. Me olvido de evaluar cualquier cosa que yo pretendía antes y ella se da cuenta.

- ¿Tienes certeza? ¿No quieres hacer una prueba o algo así? - ella pregunta desconfiada.

No tengo cómo arreglar lo que dije, fui muy objetivo, no pensé en el tema y decidía el impulso, ahora tengo que mantener la línea de razonamiento, o falta de él, para que no quede tan evidente.

- No es necesario, tengo mucha prisa, no puedo más abrazar todo eso solo y por lo que supe puedo confiar en ti. ¿Quiero que sea mi subjefe, ok? ¿Puedes hacerlo? - Cuestiono.

Hablo como si ella fuera una niña, como pidiendo que ella acompañe mi pensamiento práctico y rápido, que de rápido no tuvo nada, apenas no pude pensar.

Veo en su cara que no le gusta la forma con que pronuncié las palabras. ¿En qué está pensando? Ella juega con los dedos y fuerza una sonrisa.

- Claro, hasta la noche entonces -responde.

Luego deja la silla, no me levanto con ella, no miro en su dirección hasta que deje el restaurante, si su mirada encuentra la mía ella va a saber, va a reconocer que me arrebató los pensamientos.

Cuando tengo seguridad de la distancia me permito, la veo por la calle, paso la mano por los cabellos, no sé lo que tengo que hacer, sólo puedo pensar en la hora de la cena.

Todo va bien