Mente traicionera

Empezando de Cero

Mente traicionera


De repente, allí estaba yo, frente a tu tumba. Cuatro hombres dejaban tu ataúd en un hueco frío y húmedo. Quería llorar, pero sabía que si lo hacía no podría parar.
Ese dolor que me estaba ahogando, me pedía salir, presionando mi pecho, tan fuerte, que creía poder tener la gran suerte de morir allí mismo contigo.


Una lápida tapaba aquel hueco y allí acabo todo.


Tenía que volver a casa con las manos vacías. Tenía que volver a entrar sin ti. Tenía que comer, ducharme, respirar y vivir allí sin ti.


Abri la puerta. Todo estaba oscuro y frío. solo había silencio y una capa de polvo gris sobre los muebles. Eran demasiados días sin volver a casa por estar a tu lado en el hospital.


Entonces, vi el árbol de Navidad que habíamos colocado juntos. Guarde tus adornos con cuidado y lo rompí con toda mi rabia. Fué en ese instante donde yo también me rompí en mil pedazos. La burbuja explotaba y me daba cuenta de todo. Ya no ibas a volver, era verdad, habías muerto.


El 21 de febrero de 2017 la mitad de mi murió contigo.

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